¿Qué es?
Consiste en la exploración del aparato genital, tanto externo como interno, y la exploración de mamas.
El objetivo es la detección precoz de enfermedades o situaciones que puedan derivar en un problema de salud en el futuro.
Es lo que llamamos medicina preventiva.
¿Cómo se hace?
Es fundamental una buena anamnesis, es decir, la recogida de todos los datos de la paciente: antecedentes familiares, alergias, enfermedades, tratamientos, gestaciones, intervenciones quirúrgicas, etc.
A continuación, procedemos a la exploración física propiamente dicha, con una inspección cuidadosa del aparato genital externo, valorando posibles alteraciones morfológicas, enfermedades de piel, alteraciones de glándulas, verrugas tanto simples como condilomas, etc. La inspección del aparato genital interno la realizamos mediante la especuloscopia (con el uso del espéculo visualizamos la totalidad de la vagina y el cuello del útero) y la ecografía ginecológica.
Normalmente, realizamos la toma citológica triple: endocervical, exocervical y vaginal, y la remitimos para su análisis citopatológico, a fin de descartar en primer lugar alteraciones celulares cancerosas o precancerosas del cuello del útero.
Disponemos también de una toma específica para el cribado del Virus del Papiloma Humano en pacientes de riesgo (relaciones sexuales sin protección, parejas múltiples, etc.), pacientes no vacunadas previamente o que simplemente muestren su inquietud por el tema. Es una herramienta que nos proporciona una información importante para aconsejar a nuestras pacientes.
La citología también nos proporciona información sobre la presencia de alteraciones de la microbiota, infecciones y sobre el estado hormonal de la paciente.
Realizamos además una ecografía ginecológica para valorar el aparato genital interno, útero y anejos (trompas y ovarios) preferiblemente transvaginal, aunque también podemos hacerla transrectal o abdominal. Valoramos la normalidad morfológica y descartamos la presencia de tumoraciones tanto benignas, con trascendencia o no dependiendo de la paciente y sus circunstancias, como hallazgos sospechosos de malignidad que requieran pruebas adicionales y estudios específicos.
Por último, realizamos una exploración metódica de las mamas y, en función de los hallazgos y de la edad de la paciente, complementamos el estudio con una mamografía y/o ecografía de mamas.